jueves, 23 de marzo de 2017

Ejercicio de escritura automática

Acabo de llegar a clase. No han pasado cinco minutos desde que entré, apenas ahora que estoy escribiendo esto me puedo concentrar. Es porque tengo fastidio, fastidio con la Selección Colombia.

Cuando el balón ingresó en la portería contraria los colombianos nos desahogamos con un grito de gol, nos abrazamos y nos tomamos un buche de cerveza o un trago de ron. Pero es injusto. La Selección Colombia no merece que celebremos por ella. No digo que es una obligación, pero ganarle a Bolivia era lo mínimo.

Que el único gol que le anotamos a un equipo cuya plantilla es diez veces inferior a la nuestra haya sido tras un penalti da vergüenza, y desalienta de cara al futuro. A pesar que el penalti fue claro, provino de una torpeza del boliviano y no de un virtud del colombiano. Es raro, yo no celebré ese penal. No merecíamos ese gol.

Recuerdo que hace un par de semanas celebré un penal inventado por el árbitro al Barcelona. Y no es que sea hincha del Barcelona, y si lo soy de la Selección Colombia. Pero los penales fueron distintos porque en el del Barcelona significaba la posibilidad de una hazaña, de quedar en la historia, de que esa escena quedara en nuestra mente por el resto de la vida. Caparrós lo título Barcelona 6-1 PSG: La explicación del fútbol. Lo del Barcelona fue heroico.

Lo de Colombia fue penoso. Tal vez no celebré el penalti, ni estaba convencido de querer que James Rodríguez anotara porque pienso que a veces uno mejora cuando cae, y un triunfo efímero solo alejaría las miradas del problema. Pienso que cuando uno cae, puedo terminar un ciclo caduco, para empezar con algo nuevo, algo diferente.

Así iniciaron muchos ciclos exitosos. Un botón es el de Pékerman. Llegó a la Selección luego de que Leonel Álvarez no haya podido encaminar la Selección que le dejó Bolillo Gómez, que se fue porque le pegó a una mujer. Aún así Bolillo dejó huella en los jugadores colombianos, por ejemplo en Pablo Armero, quien también le pegó a su esposa. Lo que quiero decir es que el ciclo de Pékerman inició cuando se acabó el de Leonel con una contundente derrota ante Argentina. Ya es hora de que termine el ciclo de Pékerman, ¿Qué quieren que llegue a los ocho años al frente de la selección?

Eso desgasta, los colombianos los sabemos, sino miren lo de Uribe o lo de Santos, 8 años es demasiado. Es tan así que Santos está cerca de acabar con un conflicto armado de cincuenta años y su desfavorabilidad es alarmante. Que no te pase lo mismo Pékerman, es hora de dar un paso al costado. Del amor al odio solo hay un paso, y tú lo estás comenzando a dar.

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