sábado, 18 de marzo de 2017

Lo veo o lo pienso

Hoy es sábado. Cualquiera lo sabe. El lugar está distendido. Los trabajadores intentan dejar todo listo para la siguiente semana: Transportan bultos de cal, bajan columnas de aluminio de un camión y arreglan el césped. Hay poca gente, pero hay muchos niños. Es raro ver tantos.

Después del ejercicio de meditación llegue a la reflexión de que uno puede ver el mundo a través de los ojos o a través de la mente, pero siempre llegará a la misma conclusión. Por cuestiones de tiempo, detallo solo dos escenas.

Con su celular una joven le toma fotografías a una niña que parece ser su hermana. El celular en vertical de la adolescente me reflejan sus pocas conocimientos sobre fotografía, mientras que la pose de la niña no refleja nada. El marco de la foto es inexpresivo: No hay casi nada atrás, a lo lejos tan solo unas sillas color café que tampoco dicen nada.

Luego veo a unas niños jugando en la cancha de tenis. Primera vez que veía niños en ese lugar. Es obvio que hay niños y niñas, pero también es obvio que hay más niños.

Por todo esto, digo que si en vez de observar hubiera estado acostado en mi cama pensando y hablando conmigo mismo o hubiera estado leyendo un libro o viendo una película, tal vez hubiera llegada a las mismas conclusiones:

En este mundo global todos creen que pueden hacer de todo, como en este caso la adolescente creía poder tomar una foto como David Gallegos y la niña creía poder posar como Sofía Vergara. Dirán que no creen que ellas tuvieran tan altas pretensiones y solo querían guardar ese recuerdo, pero seamos sinceros, nadie realiza algo con las intenciones de hacerlo mal y esa fotografía insípida no tiene por qué ser el recuerdo de alguien, no lo merece.

Los mismo con el deporte. A pesar de que las mujeres han logrado integrarse, ellas aún suelen ser minoría y sus espectáculos deportivos aún resultan menos atrayentes. Si bien han dado pasos, las diferencias son grandes. Si aún en los ciudadanos del mañana, que son los niños del hoy, hay tantas brechas, eso me indica que el proceso de equivalencia entre el deporte masculino y el deporte femenino aún es exiguo.

Por eso digo uno puede ver el mundo como quiera, pero siempre va a llegar a la misma conclusión. Solo vemos lo que queremos ver.

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